Por Raul Llorca Llorca
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2 de enero de 2026
El papiloma plantar, comúnmente conocido como verruga plantar, es una lesión cutánea causada por la infección del virus del papiloma humano (VPH). Se manifiesta habitualmente como una zona engrosada de la piel, de aspecto hiperqueratósico, que puede aparecer de forma aislada o en agrupaciones múltiples. Una de sus características más destacadas es el dolor intenso al apoyo o a la presión, lo que puede llegar a limitar la marcha y las actividades cotidianas del paciente. El papiloma plantar no es una lesión estática. Si no se trata, tiende a aumentar de tamaño y a extenderse, tanto en profundidad como en superficie, dificultando su eliminación posterior. Por este motivo, un diagnóstico temprano y un tratamiento precoz permiten acortar los tiempos de curación y mejorar el pronóstico. Opciones terapéuticas disponibles: En podología existen diferentes alternativas para el tratamiento de las verrugas plantares, entre las que se incluyen: Aplicación de tratamientos farmacológicos tópicos Crioterapia Técnicas de cauterización Infiltraciones Tratamiento quirúrgico, en casos seleccionados Todas estas opciones persiguen un objetivo común: eliminar la lesión y erradicar el virus, evitando recidivas y minimizando las molestias para el paciente. La elección del tratamiento más adecuado depende de múltiples factores, como el tipo de papiloma, su localización, el tiempo de evolución y el criterio clínico del profesional, que valorará la alternativa más eficaz y segura en cada caso concreto. Consideraciones sobre la crioterapia: Desde una perspectiva clínica, no todas las técnicas son igual de recomendables para el pie. En particular, la crioterapia con nitrógeno líquido puede resultar agresiva, ya que no solo actúa sobre la verruga, sino que también puede afectar a la piel sana circundante y al lecho de la lesión, produciendo una quemadura química dolorosa y molesta durante el proceso de curación. Por este motivo, existen opciones terapéuticas menos invasivas y mejor adaptadas a la biomecánica del pie, que permiten tratar el papiloma de forma eficaz, con menor agresión tisular y mayor confort para el paciente. Evolución del tratamiento y seguimiento clínico: El tratamiento del papiloma plantar es un proceso progresivo, cuya eficacia depende en gran medida de la constancia y el seguimiento adecuado. Aunque en fases iniciales pueda parecer que la lesión mejora o disminuye su sintomatología, no debe abandonarse el tratamiento antes de tiempo , ya que el virus puede permanecer activo en capas más profundas de la piel y provocar recidivas. Durante la evolución del tratamiento es habitual observar cambios en el aspecto de la lesión. En algunos casos puede aparecer una ligera inflamación local, enrojecimiento o sensibilidad aumentada, signos que suelen corresponder al proceso de destrucción del tejido afectado. Asimismo, puede producirse la salida de un líquido seroso o incluso purulento, que no debe confundirse con una infección: se trata, en la mayoría de los casos, del contenido propio de la cápsula del papiloma, y suele ser una señal positiva de evolución. No obstante, ante la aparición de dolor intenso, molestias persistentes o cualquier incidencia que genere preocupación, es fundamental contactar con la clínica. El podólogo valorará la situación y realizará los ajustes necesarios para garantizar la correcta evolución del tratamiento y el bienestar del paciente. Es importante destacar la disponibilidad continua del profesional , ya que el seguimiento cercano permite resolver dudas, prevenir complicaciones y adaptar el abordaje terapéutico cuando sea necesario. Por ello, se recomienda acudir a todas las revisiones programadas, ya que forman parte esencial del éxito del tratamiento y de la erradicación completa de la lesión. Estaremos siempre disponible para acompañarle durante todo el proceso. No dude en consultarnos.